Longwood se despide del Pastor Danilo, líder espiritual y social

Lachapel, vestido en blanco a la derecha, buscaba crear solidaridad entre diferentes causas sociales. Cortesía Carla García

La comunidad recordará al reverendo Danilo Lachapel por su ministerio comunitario y por su empeño por crear solidaridad entre personas de diferentes trasfondos y causas sociales. Pero a la hora de cerrar su ataúd, sus amigos más cercanos insistieron en que la iglesia lo había traicionado.

«¡Danilo vive! ¡La lucha sigue!»

Esa consigna resonaba entre los bancos llenos de la Iglesia Santa Cruz en Washington Heights el pasado domingo durante el funeral del reverendo Danilo Lachapel, pastor evangélico que murió el 30 de octubre. Basó su ministerio por más de dos décadas en Longwood, El Bronx, antes de que el cáncer de colón le quitara la vida a los 65 años.

A Lachapel le sobreviven hermanos paternales y maternales, primos, y su madre en la República Dominicana, donde nació y ahora será enterrado. Pero también decía que los miembros de su comunidad eran sus hermanos, nietos, primos—en fin, su familia.

«El pastor Danilo», como sus amigos suelen llamarlo, no sólo se dedicó a la enseñanza religiosa. La gente que mejor lo conoció lo recuerda—y hasta lo reverencia—por su servicio a personas indigentes y comunidades inmigrantes del Bronx y más allá. Lejos de ser sectario en cuanto a su fe y activismo, Lachapel dio un ejemplo del rol de líderes religiosos en fomentar solidaridad entre personas de distintos trasfondos y causas sociales.

«Si todos fueran como Danilo, el mundo sería mucho mejor», reflexionó Carla García, coordinadora para la Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH), un grupo que ha trabajado con Lachapel para alimentar, vestir, alojar y dar servicios legales a la comunidad garífuna, un pueblo de raíces africanas e indígenas de Centroamérica y el Caribe.

En 2014, cientos de mujeres y niños garínagu empezaron a llegar desde la costa caribeña de Honduras al Bronx con grilletes en los tobillos de las autoridades migratorias de Estados Unidos. Según numerosos testimonios incluyendo el de García, Lachapel las recibió en su comedor comunitario en la Iglesia Evangélica Española del Bronx.

«Cualquier cosa que necesiten, estamos a la orden», dijo Lachapel, según el testimonio de García. Lachapel llevó a cabo foros en la capilla para hablar de las necesidades de los recién llegados y les proporcionó ropa, vivienda, y servicios legales para sus procesos inmigratorios. Asimismo organizó marchas y otras demostraciones públicas en su defensa, hasta en la Plaza Federal en Manhattan. A lo largo del tiempo se convirtió en uno de los guías más cercanos de la comunidad garífuna.

Es por eso que decenas de garínagu formaron un semicírculo alrededor de su ataúd para orar, cantar, consolarse unos a otros, y rendir sus últimos respetos el pasado domingo en la Iglesia Santa Cruz.

Melissa Mark Viverito, ex presidenta del Concejo de la Ciudad de Nueva York, recuerda su trabajo comunitario mucho antes de la llegada de los garínagu. Viverito explicó al Hunts Point Express que Lachapel estuvo involucrado de cerca con los movimientos para sacar a la Armada de Estados Unidos de Vieques, Puerto Rico y para liberar a presos políticos a favor de la independencia de la isla como Óscar López Rivera. 

«Necesitamos más personas como él que sepan construir coaliciones entre diversas luchas», dijo Viverito.

En parte, Lachapel buscó inculcar esa mentalidad a la comunidad de Longwood a través de su ministerio de alimentación: «Dadles vosotros de comer». Además de alimentar a miles de personas cada año en un horario de martes y viernes, el reverendo daba charlas sobre la actualidad en Centroamérica, El Bronx y Estados Unidos. Lachapel instaba a miembros de la comunidad a que se involucraran en los asuntos que se discutían allí. 

Abundan las anécdotas vinculando a Lachapel a movimientos izquierdistas en el hemisferio. Se reunió con Hugo Chávez durante su viaje al Bronx en 2006. Una década después, organizó un coro de jóvenes para cantar frente al sucesor de Chávez, Nicolás Maduro. Xiomara Castro, esposa del presidente hondureño Manuel Zelaya—que fue derrotado por un golpe de estado a mediados de 2009—mandó su pésame a su funeral.

Lachapel también vigilaba el bienestar físico de su comunidad. Una de sus preocupaciones mayores durante su ministerio era la violencia, así que buscó remediar el problema por dos ángulos distintos. Por un lado, organizaba demostraciones locales donde miembros de la comunidad salían a la calle a denunciar la violencia. Por otro, se reunía a menudo con las pandillas locales para negociar una tregua.

«Era importante tener una persona que [las pandillas] respetaban, que no solamente hablaba del trabajo, sino también lo hacía», opinó Wanda Salaman, directora ejecutiva de Madres en Movimiento (MOM, por sus siglas en inglés), en entrevista con el Express. MOM es una organización comunitaria de Longwood que trabaja en asuntos de la comunidad como la educación pública y vivienda asequible.

Pero cuando Salaman se subió al micrófono durante el funeral, no llevaba el mismo tono reminiscente. Salaman dijo que la Iglesia Evangélica Española del Bronx, donde Lachapel manejó su ministerio por más de dos décadas, «lo traicionó». Gran parte de los congregantes se puso de pie, aplaudiendo y gritando su acuerdo con Salaman. Salaman tuvo que hablar en voz alta, casi gritar, para hacerse oír en medio del tumulto.

En una entrevista aparte, Salaman aseguró que en 2015 se difundieron acusaciones en la iglesia de que Lachapel traía drogas y se robaba dinero y comida. Dice que Lachapel y Meily de Olmo, quien ahora es pastora de la misma iglesia, «no coincidían en sus visiones para la iglesia» y que la pastora de Olmo expulsó a Lachapel de la iglesia a través de una carta. Esa carta llegó alrededor del tiempo en que Lachapel se enteró de su cáncer a fines de 2015.

García confirmó que Lachapel recibió la carta de suspensión en 2015, añadiendo que cuando la iglesia lo suspendió, Lachapel perdió su sueldo.  Fue así que cayó en graves problemas financieros, según varios entrevistados.

El reverendo, no obstante, era una persona bastante privada respecto a sus propias dificultades, incluso con las personas más cercanas.

En 2016 Salaman se enteró que, sin decirlo a nadie, Lachapel había vivido unos meses en el albergue «Way Out» en Mott Haven. Miembros de la comunidad decidieron recaudar fondos entre amigos y simpatizantes para alquilarle un apartamento. Después de su salida de la iglesia, Lachapel pasó los últimos tres años de su vida luchando contra su cáncer bajo el cuidado constante de un círculo íntimo de amigos fieles que habían dejado la iglesia con él tras su expulsión.

Dos días después de su muerte, la iglesia dejó un mensaje en la cerca que la rodea: «Dios les bendiga. Les informamos que el ministerio Dadles Vosotros de Comer estará cerrado este viernes, 1 de noviembre de 2019. En memoria de nuestro hermano Danilo Lachaper (sic)».

A pesar de varios intentos y gestiones, el Express no logró obtener una versión de la iglesia sobre la salida de Lachapel.

El funeral llegó a su fin. Los asistentes se alinearon detrás del ataúd y salieron despacio, unos tras otros, de la capilla. Algunos intentaron tocar su ataúd por última vez. Muchos se echaron a llorar.

Fue ejemplo de lo que dijo Luís Barrios, el pastor, activista y académico al abrir el servicio del funeral:

«Danilo caminó con el pueblo y el pueblo caminó con Danilo».

Roman Gressier produjo este reportaje en inglés y español. Es periodista independiente que reporta desde el Sur del Bronx. También es estudiante en la Escuela de Periodismo de CUNY y antes era becario de investigación aplicada en el Instituto Vera de Justicia. Agradece los comentarios de sus lectores, por Twitter o por correo electrónico: roman.gressier@journalism.cuny.edu.

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